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Bibliografía
Comentada
Strategic Advisory Group of Experts. WHO position paper
World Health Organization. Wkly Epidemiol Rec 2009; 84: 220-236
El Strategic Advisory Group of Experts (SAGE) se reunió en Ginebra
los pasados días 6, 7 y 8 de Abril de 2009 al objeto de discutir
asuntos relacionados con las vacunas e inmunizaciones. Tras hacer un repaso
de la situación de las enfermedades prevenibles por vacunación
en las distintas regiones de la OMS, los datos más significativos
fueron los siguientes:
Erradicación de la poliomielitis: a) se están haciendo importantes
progresos en Nigeria y en Pakistán, b) las recomendaciones de la
International travel and health care ya recogen la vacunación al
entrar o salir de países endémicos, c) se publicará
un Position Paper en 2010 en el que se recomendará la VPI en países
subdesarrollados para 2011.
Hepatitis B: a) el SAGE recomienda que en el próximo Position Paper
se recomiende para todos los países del mundo la vacunación
en las primeras 24 horas tras el parto, seguida esta dosis de 2 ó
3 más según las circunstancias, b) no existen indicaciones
para administrar dosis de recuerdo en los programas rutinarios de vacunación.
Sarampión: a) el SAGE recomienda que en el próximo Position
Paper se añada una segunda dosis a los programas nacionales de los
países que hayan superado una cobertura con la primera dosis igual
o superior al 80% durante 3 años consecutivos. La edad de esta dosis
dependerá de la situación nacional de la trasmisión.
Rotavirus: a) tras revisar la evidencia el SAGE recomienda la inclusión
de la vacuna en los programas nacionales de vacunación, especialmente
en aquellos en los que las muertes por diarrea contabilicen más del
10% de los fallecimientos en los menores de 5 años, b) se puede administrar
conjuntamente con VPO y DTP y en niños VIH positivos, c) la primera
dosis se recomienda entre las 6-15 semanas y con una edad máxima
para la tercera dosis de 32 semanas.
Transmisión de las enfermedades Virales.
Reina J. Vacunas 2009; 10:16-20
Trabajo de revisión sobre los mecanismos de transmisión de
la gripe, dado que a pesar de la elevada prevalencia de las infecciones
gripales durante las diferentes temporadas gripales, todavía no hay
un conocimiento definitivo de los posibles mecanismos de transmisión
entre personas de estos virus. La mayoría de los datos provienen
de estudios experimentales controlados en animales o del análisis
epidemiológico de algunos brotes en espacios cerrados, como cruceros,
aviones, escuelas o residencias de ancianos. En principio, y de acuerdo
con diferentes estudios epidemiológicos y experimentales, debe aceptarse
que la gripe humana y animal se puede transmitir por 3 mecanismos no excluyentes:
contacto directo con secreciones (frecuente), contacto indirecto con elementos
contaminados (infrecuente) y través de gotas grandes (muy frecuente)
durante la tos o el estornudo.
Sin embargo, en los últimos años, han aparecido estudios contradictorios
sobre la capacidad de los virus gripales para transmitirse a través
de los aerosoles. La contribución relativa de los aerosoles en la
transmisión de la gripe en los brotes epidémicos es desconocida
aunque intuida. No hay suficiente evidencia de que la gripe se propague
y disemine a grandes distancias del foco emisor, ni que lo haga a través
de los sistemas de ventilación. Podría postularse la existencia
de mecanismos distintos de transmisión eficiente de la gripe entre
las zonas tropicales y el resto.
En las zonas tropicales predominaría el mecanismo del contacto directo,
lo cual obliga a la existencia durante todo el año de personas infectadas,
mientras que en el resto de las zonas el principal mecanismo serían
las gotas y los aerosoles respiratorios que, al verse afectados intensamente
por los cambios de temperatura y humedad relativa, determinarían
que la gripe sólo se presentara en los meses en los que las condiciones
ambientales fueran las más favorables para facilitar la eficiencia
del proceso de transmisión entre personas.
Human papillomavirus vaccines. WHO position paper.
World Health Organization. Wkly Epidemiol Rec 2009; 84: 118-131
Tras pasar revista a la epidemiología de las enfermedades causadas
por el virus del papiloma humano (VPH), a las características del
virus, a la inmunología, a la patología y al diagnóstico
de las lesiones, y a describir las dos vacunas actualmente comercializadas
que evitan la infección por el virus, la OMS marca su postura acerca
del uso de las vacunas.
Reconoce la importancia del cáncer cervical y entidades relacionadas
como un problema de salud pública y recomienda que la vacunación
rutinaria se incluya en los calendarios de vacunación de los países
siempre que se tenga en cuenta lo siguiente: la prevención del cáncer
cervical supone una prioridad de salud pública, su introducción
sea factible desde la perspectiva programática, se asegure su financiación
sostenible y se tenga en cuenta en esa Región l coste/efectividad
de la vacunación. La vacuna es más eficaz cuando se administre
a niñas naive a los genotipos del virus, esto es, entre los 9-10
años y los 13, que debiera ser la población diana primaria
de los programas de vacunación. Debiera, además, en estas
edades, priorizarse unas altas coberturas de vacunación. Una población
diana secundaria estaría constituida por mujeres adolescentes y por
mujeres jóvenes siempre que: sea factible, coste/efectiva, no detraiga
recursos de vacunación de las niñas o de los programas de
screening, y siempre que una significativa proporción de esta población
sea probablemente naive a los tipos vacunales de VPH. No se recomienda la
vacunación en varones ya que una cobertura superior al 70% en niñas
es más coste/efectiva para reducir el cáncer que incluir a
los varones en los programas de vacunación.
La elección entre las dos vacunas existentes deberá basarse
en: el problema de salud prevalente específico relativo al VPH, el
tipo de población para el que se ha aprobado la vacuna, los datos
de eficacia de la vacuna según las patologías y en la seguridad
de las vacunas en la población seleccionada, además de en
el precio, garantía del suministro y cadena de frío. No se
dispone de datos de intercambio entre preparados y además tienen
características distintas en base a la composición e indicaciones.
Es por ello que debe de procurarse que reciban siempre el mismo preparado
para completar la serie, aunque si no se dispone de alternativas puede utilizarse
cualquiera de ellas para completarla.
Una vez introducida deberán de ponerse en marcha los mecanismos pertinentes
para: medir coberturas, monitorizar la seguridad, medir la prevalencia de
los genotipos, medir la incidencia de anomalías cervicales y la incidencia
y mortalidad de los cánceres invasores y lesiones precancerosas
Use of an observational cohort study to estimate the effectiveness
of the New Zealand group B meningococcal vaccine in children aged under
5 years.
Yvonne Galloway, Paul Stehr-Green, Anne McNicholas and Jane O’Hallahan.
Int J Epidemiol 2009; 38 (2): 413-418
En julio de 2004, se introdujo en Nueva Zelanda una vacuna cepa-específica
para combatir una epidemia de enfermedad por meningococo B. Los autores
estiman la efectividad de la vacuna en niños de edad pre-escolar,
mediante un análisis de cohortes que incluye a todos los niños
de Nueva Zelanda que tuvieran entre 6 meses y 5 años en el momento
en que la vacuna estuvo disponible para este grupo de edad en el área
correspondiente. Definieron caso como niño diagnosticado con la cepa
epidémica confirmada por laboratorio. Calculan el número de
personas/día a riesgo utilizando datos provenientes del Registro
Nacional de Vacunación. Estiman la efectividad vacunal como 1-riesgo
relativo. Los niños completamente vacunados tuvieron una probabilidad
de cinco a seis veces menor de contraer una enfermedad por la cepa epidémica
en los 24 meses siguientes a ser elegibles para recibir una pauta completa
de vacunación, lo que corresponde a una efectividad vacunal del 80%
(95% CI: 52.5–91.6) para los niños de edad entre 6 meses y
5 años y del 84.8% (95% CI: 59.4–94.3) para niños de
edad entre 6 meses y 3 años. Con más de 3 millones de dosis
administradas a personas con edad menor de 20 años en toda Nueva
Zelanda, los autores concluyen que la evidencia procedente de los ensayos
clínicos de Fase I y Fase II, la epidemiología descriptiva
de la enfermedad meningocócica y este estudio, proveen de la evidencia
que soporta la efectividad de esta vacuna en los dos años siguientes
a la vacunación.
Serum cross-reactive antibody response to a novel Influenza A (H1N1)
virus after vaccination with seasonal Influenza vaccine.
CDC. MMWR Weekly 2009 / 58 (19); 521-524
Se trata de un estudio de los CDC para la detección de posibles niveles
de anticuerpos de actividad cruzada frente al nuevo virus Influenza A (H1N1),
generados por vacunaciones frente a la gripe estacional administradas los
4 años previos (2005-2009). En niños, vacunados con vacunas
trivalentes inactivadas parenterales (TIV) o con la vacuna atenuada inhalada
(LAIV), no se detectaron respuestas positivas. En la población de18
a 64 años de edad que recibieron la TIV, se detectó un leve
incremento de anticuerpos frente al nuevo virus A, comparado con un incremento
12 a 19 veces superior frente a las cepas H1N1 estacionales. En los >60
años no se apreció ningún incremento. Estos datos sugieren
que la recepción reciente de vacunas antigripales estacionales es
improbable que se traduzca en respuestas protectoras frente al nuevo virus
Influenza A (H1N1). Aunque en determinados grupos de adultos previamente
vacunados con TIV se apreció un pequeño incremento de de anticuerpos
frente al nuevo virus, posiblemente consecuencia de contactos anteriores
a determinadas cepas de virus gripales, se desconoce si puede traducirse
en algún nivel de protección. Estos resultados se explicarían
por la sustancial diferencia genética del nuevo virus de origen porcino
respecto a los estacionales previos. |
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